Luego de atravesar una de las crisis hídricas más severas del último tiempo, que dejó a gran parte de los barrios con presión mínima o sin servicio en pleno pico de la temporada estival debido a la rotura de bombas, el gobierno municipal pisó el acelerador para la elaboración de un nuevo Plan Director de Agua. El objetivo principal de la actual gestión es modernizar y redimensionar por completo el sistema de abastecimiento de nuestra localidad.
Según reconocen desde el propio Ejecutivo, el problema de fondo radica en que el plan vigente fue proyectado en el año 2005 y quedó totalmente desactualizado frente al crecimiento urbano exponencial que experimentó el pueblo en las últimas dos décadas.
Un sistema fragmentado y llevado al límite En diálogo con la prensa local, la secretaria de Planeamiento, Ambiente y Obras Públicas, Arq. Andrea Aldea, brindó detalles técnicos sobre el estado de situación y explicó que el principal desafío a sortear es que la localidad no cuenta con un sistema único de captación, bombeo y almacenamiento.
“Estamos trabajando en un Plan Director de Agua que implica evaluar todos los tendidos existentes y proyectar contemplando la totalidad del ejido. No hay una única toma de agua ni un único bombeo que distribuya a todo el pueblo; por nuestra geografía y características tenemos varios subsistemas”, detalló la funcionaria. En la actualidad, funcionan esquemas independientes o semi-independientes en zonas como Aguas Azules, Puerto Manzano, Bandurrias, Calfuco y el área céntrica. Al tener cada uno su propia lógica, cualquier falla técnica se vuelve sumamente delicada.
El impacto del crecimiento poblacional post-volcán El Plan Director original se elaboró bajo los parámetros de la antigua ordenanza 1414. Sin embargo, tras la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle y la posterior sanción de la ordenanza 2659, los índices de ocupación y los metros cuadrados construibles se multiplicaron drásticamente. “Esa normativa aumentó la densidad y permitió un crecimiento muy fuerte de la construcción. Pero muchas de las obras de infraestructura se siguieron haciendo con un plano pensado para otra cantidad de habitantes”, reconoció Aldea. El resultado es el que vivimos hoy: una red exigida al máximo cada verano.
Cómo se proyecta el futuro y los “subsistemas” El equipo técnico municipal se encuentra trabajando de manera conjunta con el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial para cruzar datos reales y proyecciones actualizadas. Para agilizar los tiempos, se tomó una decisión estratégica: trabajar en “planes directores” separados por subsistema, en lugar de un único macro-proyecto que demoraría años.
“Vamos a encararlo por subsistemas. Algunos son menos complejos —como Calfuco o Puerto Manzano— y podremos tener resultados antes. El área central es la más densa y compleja, y demandará un estudio más profundo”, adelantó la arquitecta.
La meta del Ejecutivo es clara: aprovechar los meses de otoño e invierno para realizar los relevamientos necesarios y, antes del próximo verano, tener definidas y en ejecución las obras prioritarias (refuerzo de acueductos, nuevas estaciones de bombeo y mayor capacidad de almacenamiento) para evitar nuevos colapsos.
“Nos hemos transformado en otra ciudad a través de los años, pero el marco de referencia para tomar decisiones sobre la red de agua sigue siendo del 2005. Eso es lo que estamos corrigiendo”, concluyó Aldea.






