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Se cumplen 9 años del trágico final de Whitney Houston

Se cumplen 9 años del trágico final de Whitney Houston

Su cuerpo fue encontrado por su asistente el 11 de febrero de 2012, a horas de la fiesta de Clive Davis en los Grammy, el lugar que la consagró. En el mundo de la música, la gala del mítico productor aún es considerada más importante que los premios, un rito de iniciación. La propia Whitney había sido presentada casi tres décadas atrás en ese escenario por su mentor y desde entonces había actuado ahí infinidad de veces. Aunque esa noche no estaba agendada para cantar, le alcanzaba con haber sido invitada: era una nueva oportunidad de volver al ruedo después de su última rehabilitación, nueve meses antes.

La fiesta ni siquiera se detuvo con la noticia de su muerte, aunque tal vez le devolvió el lugar de estrella que había ido a buscar: fue un bizarro tributo a su talento. Tom Hanks, Tonny Bennet, Britney Spears y Alicia Keys dieron sus condolencias en la alfombra roja mientras la ambulancia de la morgue retiraba el cuerpo por la puerta trasera del hotel en el que Houston se había alojado una semana antes bajo el nombre de Elizabeth Collins junto a su hija y un pequeño equipo de asistentes.Whitney Houston y su madre, Cissy (The Grosby Group)Whitney Houston y su madre, Cissy (The Grosby Group)

Esos últimos días son también un reflejo de su lucha. Había llegado a tiempo ese martes al estudio para grabar un dueto con el cantante de American Idol Jordin Sparks, y se dijo que también estaba sobria en el set de la película Sparkle, con la que pensaba retomar la actuación. Pero su conducta errática en la semana que debía marcar su gran regreso fue inocultable: se la vio hinchada, transpirando y tomando vodka por los nightclubs de Hollywood para festejar el cumpleaños de su novio, el cantante Ray J Norwood; hizo un papelón en el bar del lobby del hotel, donde se quejó de que “aguaban los tragos”; interrumpió un junket de la cantante Brandy oliendo a alcohol y a cigarrillos para darle consejos sobre su número en los Grammy, y fue filmada cruzándose frente a cámara, desaliñada y con el pelo mojado.

Mientras algunos huéspedes del Hilton llegaron a quejarse de que la vieron ida y haciendo la vertical cerca de la pileta, su familia y su entorno más cercano sostendrían –incluso después de que la policía de Los Ángeles encontró en su cuarto restos de cocaína, marihuana, una cuchara quemada con rastros de metanfetaminas, botellas abiertas de champagne y cerveza y dos frascos de medicación legal, como ansiolíticos y relajantes musculares– que estaba limpia y había vuelto a tratar sus adicciones con su antiguo consejero Warren Boyd.

Para ellos, lo de la vertical en la pileta no era más que una prueba de su determinación a ejercitarse diariamente y dejar de fumar. De hecho, ella misma le había contado a varios de los artistas que se cruzó esa semana que estaba nadando todas las mañanas, y les había mostrado orgullosa los músculos de sus brazos. También se había encomendado a Dios, y una prueba de eso fue el tema que interpretó en la fiesta de Kelly Price el 9 de febrero, dos días antes de morir. Sería su última presentación pública.Whitney había perdido la voz y luchaba por volver a brillar (Masatoshi Okauchi/Shutterstock)Whitney había perdido la voz y luchaba por volver a brillar (Masatoshi Okauchi/Shutterstock)

“No estaba pautado, pero subió al escenario, agarró el micrófono y se puso a cantar Yes, Jesus loves me’”, relataría después Price. Pese a los aplausos, el gospel con el que había brillado en sus inicios era el testigo final de cómo esa voz que la propia Houston consideraba “un don y un regalo del Señor” se había vuelto temblorosa y opaca. La fiesta no terminaría bien. La cantante discutió a los gritos con la finalista de un reality y casi se van a las manos. Fue fotografiada a la salida con manchas de sangre en las piernas y rasguños en las manos, visiblemente alterada. También fuera de sí, estallaría en el gift shop del hotel frente a la tapa del National Enquirer que aseguraba en título catástrofe que había colapsado: “Adicta y quebrada, está peor de lo que todos suponían”.

La profecía del impiadoso tabloide se cumpliría ese mismo sábado. El 11 de febrero de 2012 la asistente de Houston, Mary Jones, dejó el vestido que la cantante iba a usar en la gala de esa noche sobre la cama de su cuarto del Beverly Hilton. Cerca del mediodía, Whitney habló con su prima Dionne Warwick, con quien iba a compartir mesa en la fiesta, y alrededor de las tres atendió la llamada de su madre, Cissy.

Jones la encontraría media hora después, flotando desnuda y boca abajo en la bañera rebalsada de agua hirviendo. Tenía 48 años y la autopsia confirmaría lo que la fatal escena no ocultaba: Houston se había ahogado accidentalmente, mareada por el alcohol, la cocaína y una cardiopatía derivada de su adicción.Murió sola, intoxicada de drogas y ahogada en el jacuzzi de un hotel (Grosby Group)Murió sola, intoxicada de drogas y ahogada en el jacuzzi de un hotel (Grosby Group)

El examen toxicológico indicó que había consumido una alta dosis de la sustancia antes de morir. También encontraron rastros de marihuana, un relajante muscular, medicación para la alergia y Xanax. Mientras su hija Bobbi Kristina –de 18 años, que moriría tres años después en circunstancias horriblemente similares– lloraba desconsolada, su prima Dionne trataba de calmarla, y la policía revisaba la suite, una periodista que había arreglado una nota por el regreso de la cantante esperaba en el lobby. “Whitney no va a poder hacer la entrevista… está muerta”, le dijo finalmente uno de sus asistentes.

Martín

febrero 11th, 2021

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