La gestión del mantenimiento urbano y la provisión de agua potable se encuentran en un punto de tensión administrativa. El Departamento Ejecutivo Municipal ha renovado su pedido de urgencia al Concejo Deliberante para que se apruebe la autorización necesaria que permita la compra de ripio y nuevas bombas de agua, dos insumos fundamentales para sostener los servicios básicos durante el pico de la temporada estival.
Según informaron fuentes del gobierno local, los proyectos fueron elevados para su tratamiento, pero la demora legislativa estaría frenando la operatividad de áreas sensibles como Obras y Servicios Públicos. La situación se vuelve crítica considerando que enero es el mes de mayor exigencia tanto para la red vial —por el alto tránsito turístico— como para el sistema de agua potable, debido al incremento del consumo y la sequía propia del verano.
El estado de las calles El reclamo por el mantenimiento de las calles de tierra es una constante en los distintos barrios de la localidad. La falta de material (ripio) impide que las máquinas viales realicen un repaso efectivo y duradero, limitándose a tareas paliativas que no resisten el alto tránsito. Desde el Ejecutivo argumentan que, sin la aprobación para la compra de áridos, es imposible avanzar con el cronograma de bacheo y enripiado que exigen los vecinos y el sector turístico.
Crisis hídrica y equipamiento Por otro lado, la solicitud incluye la compra de bombas de agua. Este punto es de máxima prioridad dado que varios sectores de la localidad han reportado baja presión o cortes en el suministro. La rotura de equipos o la falta de potencia en las estaciones de bombeo actuales requieren una inversión inmediata para garantizar que el agua llegue a las zonas más altas y alejadas del centro.
“Necesitamos las herramientas administrativas para poder ejecutar el presupuesto y dar respuesta a la gente. La burocracia no puede estar por encima de la necesidad de tener agua en la canilla o una calle transitable”, deslizaron desde el entorno del gabinete municipal, poniendo la presión sobre el cuerpo legislativo para que trate los expedientes en las próximas sesiones o comisiones.
La expectativa está puesta ahora en la respuesta de los bloques de concejales, quienes deberán evaluar la asignación de partidas y la transparencia de las compras solicitadas, en un contexto donde el tiempo juega en contra de la paciencia de los vecinos.






