Un comerciante de Villa La Angostura denunció haber sido víctima de una ciberestafa de carácter millonario mediante la cual delincuentes vaciaron sus cuentas bancarias y, además, gestionaron un crédito de 25 millones de pesos a su nombre sin ningún tipo de consentimiento. El caso ya está en manos de la Fiscalía, de efectivos especializados en ciberdelitos de la Policía del Neuquén y del área de fraude del Banco Francés.
La víctima decidió contar lo ocurrido públicamente para alertar a otros comerciantes y vecinos. Aclaró, además, que no se trata de un caso aislado: según le informaron desde la propia investigación, es el tercer hecho de estas características registrado en la localidad durante 2026.
Cómo empezó: una compra que no lo era
Todo comenzó un viernes cuando la esposa del comerciante recibió un pedido de mercadería por 44 mil pesos desde un teléfono identificado a nombre de una empresa denominada OK Capital. El supuesto cliente solicitó el alias de Mercado Pago para abonar y pidió la dirección del comercio para retirar el pedido. Nada hacía sospechar lo que seguiría.
Aproximadamente una hora después, el mismo contacto volvió a comunicarse para informar que, por error, había enviado un préstamo de 4.400.000 pesos en lugar del pago original. Como supuesto respaldo de la operación, enviaron una imagen con un comprobante aparentemente emitido por el ICBC.
La llamada que los convenció
Minutos más tarde tomó contacto una mujer que se presentó como empleada de Mercado Pago. Dijo que debía asistirlos para revertir el error y devolver el dinero. La conversación resultó altamente convincente por un detalle que el comerciante recordó con precisión: la mujer conocía información que la pareja jamás había proporcionado.
“Nos decía con qué banco trabajábamos, sabía que operábamos con el Banco Francés y hablaba de nuestras cuentas como si realmente estuviera viendo la información.”
Según explicó luego la Fiscalía, las organizaciones detrás de estas estafas realizan un seguimiento previo de empresas que comercializan por internet y acceden a información pública como el CUIT, la razón social y datos vinculados con la actividad comercial.
El enlace que les entregó el teléfono
Durante la conversación, los estafadores enviaron un enlace para que la víctima visualizara el supuesto comprobante bancario. Al abrirlo, sin saberlo, habilitó la instalación de un software malicioso que otorgó a los delincuentes el control remoto del celular.
“Cuando abrió esa pantalla fue cuando le entró el virus y le tomaron el teléfono. Desde ese momento podían ver todo lo que hacía.”
Con el dispositivo comprometido y su dueña distraída mediante llamadas telefónicas, los delincuentes comenzaron a operar libremente desde las aplicaciones bancarias abiertas en el equipo.
La trampa de la “devolución” en dos cuotas
Para ejecutar el robo, convencieron a la mujer de que debía “devolver” los supuestos 4.400.000 pesos divididos en dos transferencias de dos millones cada una. Le explicaron que una sola operación por ese monto sería bloqueada automáticamente por el sistema como sospechosa.
La víctima intentó primero enviar el monto completo a una sola cuenta. Tal como suele ocurrir con operaciones de ese volumen, el sistema la rechazó. Los estafadores usaron ese rechazo para reforzar el engaño y presionarla a continuar con el esquema de transferencias fraccionadas. “¿Vio? Por eso tiene que hacerlo en dos cuentas distintas”, le dijeron.
El momento en que todo se derrumbó
Mientras seguía las instrucciones, la mujer notó que el dinero disponible en la cuenta había desaparecido. “No tengo más el dinero de caja”, le dijo a su marido.
En ese instante ambos comprendieron que estaban siendo estafados. El comerciante llamó de inmediato al número desde el que habían tomado contacto.
“Sorprendentemente, uno de los delincuentes respondió mediante videollamada e intentó convencerme de que no realizara ninguna denuncia. Me decía que eran de Villa La Angostura y que esperara porque el banco estaba solucionando todo.”
Lo que robaron: sueldos, aguinaldos y medicación
Al comunicarse con el Banco Francés, recibió la peor confirmación. Los delincuentes habían vaciado la cuenta donde la familia guardaba el dinero destinado al pago de los salarios y los aguinaldos de sus empleados, y también los fondos reservados para adquirir una medicación de alto costo vinculada al tratamiento oncológico que el comerciante realiza desde hace dos años.
“Nos sacaron la plata de los sueldos, los aguinaldos y el dinero que teníamos reservado para comprar un medicamento muy importante para mi tratamiento.”
El crédito que no pidieron
Mientras vaciaban las cuentas, los delincuentes también iniciaron la gestión de dos préstamos bancarios a nombre de la víctima. Uno de ellos, por 30 millones de pesos, fue bloqueado a tiempo gracias a la rápida intervención del banco. El segundo, por 25 millones de pesos, llegó a acreditarse automáticamente.
Lo que los delincuentes no previeron fue que ese crédito estaba configurado para acreditarse únicamente al titular y solo para pagos, no para extracción. Por eso no pudieron retirarlo. Sin embargo, el préstamo permanece activo en el sistema bancario.
“A ese crédito hoy lo estamos peleando con la gente de estafas del banco para que lo puedan revertir porque nunca lo pedimos. Se acreditó, pero fue tomado por los delincuentes. Nosotros jamás solicitamos un préstamo.”
El comerciante y su abogado solicitarán a la Fiscalía que envíe toda la documentación necesaria para impedir que ese crédito genere una obligación financiera real. “Aunque tenga una tasa baja, todos sabemos que un crédito de 25 millones termina siendo muchísimo más dinero para devolver. Es una locura porque nunca lo necesitamos.”
El banco respondió; la comisaría, tarde
El comerciante destacó la respuesta del personal del Banco Francés. “Quiero destacar la enorme calidez humana que tuvieron. Mariana y Gastón Quinel estuvieron disponibles desde el primer momento. Nos atendieron fuera del horario bancario, nos llamaron varias veces y siguen trabajando para tratar de revertir ese crédito que quedó acreditado.”
En contraste, relató que al intentar radicar la denuncia en la Comisaría 28 debieron esperar alrededor de cuarenta minutos porque la oficial encargada de recibirla se encontraba almorzando. Fue recién después de contactar a su abogado, al fiscal y al comisario que lograron formalizar la presentación, documento que habilitó la activación del protocolo bancario de ciberestafas.
Una modalidad que evoluciona
Desde la Fiscalía explicaron que estas organizaciones disponen de herramientas capaces de interceptar información en tiempo real: pueden captar los sonidos del teclado, identificar claves parciales y, una vez instalado el software malicioso, tomar el control remoto del dispositivo para operar cuentas bancarias sin que la víctima lo perciba.
La modalidad, advirtieron, ya no se limita al clásico llamado de “ganaste un premio”. Ahora los delincuentes dan un paso más: efectivamente depositan dinero para que la víctima, por honestidad, intente devolverlo y quede expuesta.
“Lo que queremos es poner en sobreaviso a todos los comerciantes y vecinos. Ahora realmente te depositan dinero de más para que uno, por honestidad, quiera devolverlo. Después aparece alguien que dice ser de Mercado Pago o del banco, te hace abrir un enlace y en ese momento toman el control del teléfono.”
El mensaje final del comerciante fue directo: “Nosotros perdimos millones de pesos que eran para pagar sueldos, aguinaldos y comprar un medicamento para mi tratamiento. Si contar lo que nos pasó sirve para que otra familia no caiga en esta estafa, por lo menos de algo habrá servido todo este dolor.”






